Groucho Marx demócrata
Insisten ciertas voces del PP en la dimisión de los contricantes socialista con cargos oficiales y dispuestos a comparecer en los comicios de mayo próximo para las alcaldía de aquí o de allá. Esos mismos guardan un silencío sepulcral sobre quienes dentro de sus filas, ocupando sillones públicos quieren salir reelegidos. La fórmula burda de quítate tú, para que me ponga yo desmerece. Si con sentimientos sinceros creen en sus arengas, si piensan con rectitud las dimisiones han de exigirlas en primer lugar a sus propias huestes, porque, en otro caso, sus modales apuntan a una convivencia unilateral precisamente después de la Semana de la Democracia Local. Con su cortedad de miras, perjudican a su propio partido, sonrojando de paso a sus compañeros. De aquí a las elecciones de mayo, el alcalde malagueño y su equipo saldrán en los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, de cuatrocientas a quinientas veces. ¿Qué debe hacer el alcalde que, con razón, aspira a un nuevo mandato? ¿Desaparecer de las fotos y las noticias? La imprudencia hace pocos favores y quienes están en los comienzos creyendo que todo el monte es orégano, le pasa lo que a los gorriones: no sabedn andar, se mueven a saltitos. A ellos les recuerdo una de las mejores anécdotas de Groucho Marx en su presentación ante los medios de prensa con ocasión de llevarlo en andas los promotores de su candidatura a ganar las elecciones a juez de distrito- ¡Eh, Groucho!, que llevas dos sombreros, le gritaron los periodistas. Efectivamente, les respondió, uno es el mío y el otro es para quitármelo ante las tonterías que tengo que decir.
José Pérez Palmis
Este escrito apareció como carta de la Semana en el diario Málaga Hoy del 17/10/2010

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